Apuntar a Cabrera es una injusticia

Lo que está haciendo Alex Cabrera, y especialmente lo que podría hacer en las próximas semanas, debería ser motivo de celebración para todo el país beisbolero. Incluso para aquellos que no son seguidores de los Tiburones de La Guaira y sólo son capaces de ver el juego a través del más estricto fanatismo. El slugger de los escualos amaneció ayer domingo con 17 cuadrangulares, después de dar uno más el sábado ante Armando Galarraga en la derrota de los suyos contra los Leones del Caracas. Con el ritmo que lleva sabrán perdonarnos ustedes si ayer conectó otro(s) más y por haber enviado esta columna temprano en la mañana no hubo tiempo de actualizarla. Así de rápido se encamina el Samurai hacia el récord de 20 jonrones que desde la temporada 1979-80 tiene en su poder el ya fallecido Baudilio Díaz, una de las marcas más vetustas y sin duda la más reverenciada de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. No hay batazo que emocione más al público que el cuadrangular y Cabrera los está dando a toda velocidad. Los 17 bambinazos, todos en noviembre, le pasaron por encima al viejo registro de más jonrones en un sólo mes, los 10 que dio Eliézer Alfonzo en diciembre del 2007. En noviembre conectó uno cada seis apariciones al plato, lo que la da muy buenas probabilidades a un fanático de ver a Cabrera dando un jonrón si va a dos juegos seguidos de Tiburones. Y aún si sumamos todas las apariciones que consumió en octubre, cuando no pegó ni un sólo batazo de cuatro esquinas, culminada la jornada del sábado el promedio de apariciones por cuadrangular era de 9.52. Para que tener una referencia de qué tan alta es esa frecuencia, recordemos que cuando Barry Bonds impulso la marca de 72 jonrones en una campaña de Grandes Ligas, allá en 2001, promedió uno cada 9.09 viajes al plato. Una barbaridad. Decíamos arriba que lo que está haciendo Cabrera debería ser motivo de celebración. Sin embargo, al menos en el intercambio que recibimos de los aficionados en las redes sociales, sentimos que no está siendo así. Cada vez que el slugger de Caripito bota una pelota y se comparte la información, o el video del batazo en cuestión, suelen llegar mezclados mensajes de admiración con acusaciones de que el hombre “está puyado”. Es decir, lo está haciendo con la ayuda de sustancias prohibidas. De esteroides, pues. “Esos números de Alex cabrera son falsos, háganle dopping para q vean q esta pinchadooo!”, vociferaba un seguidor en twitter. “Antidoping ya”, pedía otro. “¿Alex Cabrera pasaría una prueba antidopaje?”, señalaba un tercero. Comunicaciones de ese tipo se repiten a diario. Da la sensación de que, como con Bonds en su momento, la sombra de los esteroides está evitando que la carrera por el récord se convierta en lo que uno esperaría sea un hito personal de ese tipo. Después de todo lo que se ha escuchado del tema en la última década en las Grandes Ligas -con Bonds, Sammy Sosa, Alex Rodríguez y Mark McGwire a la cabeza- la gente ve de reojo que quien tenga en jaque a Baudilio sea un toletero de 42 años (una edad en la que la mayoría ya está retirado o al menos no bateando de esa forma) que no jugó en ninguna liga profesional durante el verano y llegó como invitado a los entrenamientos de Tiburones. Y no se les puede culpar por dudar. Así no se escriba en los periódicos o no se comente en radio o televisión, estoy seguro que muchos colegas albergan las mismas interrogantes. Tampoco tengo dudas de que en los clubhouse del resto de los equipos, y probablemente en el de La Guaira, también se levantan las miradas. Y eso es una lástima. Es triste que hayamos llegado a este punto de cinismo en el seguimiento y la cobertura del deporte. Es lamentable que cada hazaña excepcional, de un tiempo para acá, nos haga pensar de una vez que el atleta en cuestión está haciendo “trampa”. Culpable hasta que se demuestre su inocencia. El mundo al revés. Se puede dudar todo lo que se desee, pero Alex Cabrera nunca ha dado positivo en una prueba antidopaje. Esto tampoco debe aceptarse como evidencia incuestionable de que nunca ha consumido sustancias para mejorar el rendimiento. Cabrera dejó de jugar en las Grandes Ligas antes de que se hiciesen tales controles y en Japón no comenzaron a hacerlos sino hasta el 2006, cuando ya tenía cinco temporadas bateando en aquellos lados y bastante tiempo después de igualar el récord de 55 cuadrangulares en un campaña durante la zafra del 2002. Su nombre apareció mencionado en el Reporte Mitchell como el presunto destinatario de una caja con esteroides (Stanozolol, se comprobó luego) que llegó el clubhhouse de los Cascabeles de Arizona en la temporada del 2000, poco tiempo después de que el equipo vendiera su contrato a los Leones de Seibú de la pelota japonesa. Los empleados del clubhouse escondieron el envío y se lo entregaron a sus jefes, que a su vez lo remitieron a Major League Baseball. Cabrera dijo en su momento que nunca había utilizado sustancias prohibidas y le indicó a los investigadores de MLB que no sabía por qué habían mandado un paquete con esteroides y anfetaminas a su nombre. Si bien cada quien es libre de pensar lo que desee, sigue siendo un hecho innegable que Alexander Cabrera nunca ha dado positivo por dopaje. Incluso creyendo lo dicho en el Reporte Mitchell, lo único que se puede probar de allí sin que quepa lugar a dudas es que no consumió lo que le mandaron esa vez, porque nunca se lo dieron. El resto son conjeturas, suposiciones y ataduras de cabos. En la LVBP nunca se han hecho tests contra el dopaje de forma seria y sistemática. El año pasado se hicieron, de acuerdo al IND, unos 12 por equipo. Una cantidad tan risible que es mejor no hacer nada. Ni siquiera existe una política antidopaje donde se establezcan procedimientos y castigos. Colocar todas las miradas sobre Cabrera porque está dando muchos jonrones es pensar que sólo los sluggers se dopan, cuando la verdad es que al ver los listados de peloteros suspendidos sólo una parte entra en ese molde. Si vamos a cuestionar únicamente al pelotero de Tiburones, mejor seamos honestos y pongamos entonces en duda la actuación de todo el universo de peloteros de la LVBP. Eso sería triste, ¿verdad? Bueno, tan triste como apuntar a Cabrera de forma exclusiva sin tener una sola prueba como base. Si el periodismo investiga y descubre, entonces habrá una historia que contar. Mientras tanto, y al menos en este espacio, prefiero pecar de iluso que de injusto.  Publicada en Meridiano el lunes 2 de diciembre Foto AVS Photo Report Alejandro van Schermbeek