Alex Cabrera caza una pelea que no ganará

Es fácil imaginar lo que le gritaron el fin de semana en Maracaibo a Alex Cabrera: cualquier cantidad de barbaridades. El slugger, El Rey del Perreo en la LVBP, no despierta muchas simpatías en los contrarios con sus actitudes. Pero en el caso de los aficionados de las Águilas, está fresco un recuerdo poco agradable. En el último round robin las Águilas tomaron a Cabrera como refuerzo. Fracasó de forma estrepitosa. En 11 juegos fue a batear 40 veces y apenas dio siete hits (.175). Sólo uno de esos incogibles fue extrabase, un doble. Cero jonrones, cuatro anotadas y cero empujadas. Terrible. Cabrera tomó “venganza” ayer de la mejor forma que puede hacerlo un pelotero: produciendo para su equipo. Con tres jonrones, nada más y nada menos, el primero que lo logra en un juego en el estadio Luis Aparicio El Grande. Y además ganó La Guaira. ¿Qué podría ser mejor para el 38? Los batazos no fueron suficientes, al parecer. Después de cada jonrón, antes de entrar al dogout, señaló a los tribunas con un dedo en la boca en señal de silencio, reseñó Enis Espinoza en El Nacional. El asunto fue tan obvio que al final del encuentro le preguntaron a Cabrera sus razones para hacer lo que hizo. “Lo único que les digo es que no hablen tanto, que ellos se tienen que callar, ellos vienen para verlo a uno jugar y deben respetar a uno. Aquí los fanáticos no paran de gritar", dijo el slugger. "Cuando no se puede batear, no se puede". Es sorprendente que un hombre de 42 años caiga en eso, ponerse a nivel de los fanáticos, y además criticarlos porque -¡oh sorpresa!- no estaban felices con su actuación con el uniforme de las Águilas. “Cuando no se puede batear, no se puede”, no funciona para tranquilizar a la gente. Los insultos personales están demás y sería bueno que algún día empiecen a sacar gente de los estadios por ello. Quizás Cabrera se refería exclusivamente a eso. Pero gritar, pitar, abuchear es parte del juego. Si se aceptan los aplausos, hay que estar también dispuesto a aceptar la parte mala del asunto. Ninguna novedad. Y en todo caso, cazar ese tipo de peleas jamás ha servido para lograr su objetivo. Lo más probable es que consiga el efecto contrario. Cabrera debería enfocarse en lo que está haciendo, gozar sus triunfos. Ya tiene a 8 jonrones, sólo dos por detrás del líder Jesús Aguilar. Su average de .394 lo tiene segundo, muy cerca del líder Cory Aldridge (.395). Y en empujadas Aguilar y Lisson (31 cada uno) apenas le sacan ventaja a sus 28. En la LVBP nunca ha habido un ganador de la Triple Corona. Cabrera, que nunca le ha tenido miedo a decir lo que piensa y lo que le gustaría lograr, no lo ve como un imposible. En Grandes Ligas no pasaba desde 1967 y miren lo que pasó, además. "Quien lo hizo fue uno de apellido Cabrera (Miguel)”, dijo. “Quien quita que lo pueda hacer otro Cabrera como yo". Foto: AVS Photo Report Jimmy Pirela