Todo este tema de los esteroides  ya me tiene un poco colmado. Ayer, Alex Cabrera hizo historia en nuestra pelota  y mucha (evidentemente, no toda) de la fanaticada pedía a gritos una prueba antidoping como si esta fuera una especie de apelación que pudiese borrar, de golpe y porrazo, los números del “Samurai” en caso de que diera positivo. Señores, Alex Cabrera empató y va a romper el récord de Baudilio Díaz. Procésenlo, digiéranlo y después entiendan que: 1) Cabrera está jugando bajo las mismas reglas y los mismos “controles” que todos sus compañeros. 2) Que la supuesta ineficacia de esos “controles” no sería culpa de Cabrera sino de la LVBP y del Ministerio de Deportes  (quien hoy ejerce el control) 3) Que Cabrera no es el único que está abusando del pitcheo de la LVBP y por ende, no debería ser el único sospechoso del uso de sustancias prohibidas si usamos esa misma lógica. 4) Que están buscando una respuesta mágica y sencilla a un fenómeno un poco más complejo.

 La LVBP en la que jugó Baudilio Díaz es muy diferente a la que hoy se juega. En aquel entonces los jonroneros eran única y exclusivamente importados. Los peloteros criollos, me cuenta Dámaso Blanco, eran “finitos y hábiles”. Nada que ver con los Cabrera, los Mejía, los Jiménez que se ven en estos tiempos. Para que tengan una idea, cuando Baudilio sonó su jonrón 20 tuvo la misma cantidad de cuadrangulares que TODOS los criollos que hacían vida en los otros cinco equipos no llamados, Leones del Caracas.
Por eso puedo entender la idolatría del pueblo venezolano por Baudilio en su época. Pero aunado al fenotipo de los criollos, también está el tema de los pitchers. ¿A quién le pegó el jonrón 20 Cabrera?  A un pitcher de liga independiente y Clase A+, que en AAA tiene efectividad vitalicia de 7.49 en 75.2 actos. ¿A quién le pegó el jonrón Baudilio? A un Aurelio Monteagudo que a pesar de tener 36 años dejó 3.10 de efectividad ese año en la LVBP.
¿No ven ahí un mensaje que nos envía la historia? No estoy diciendo que el récord de Cabrera no valga nada porque los pitchers que ha enfrentado sean malos. Estoy diciendo que, en la LVBP de Cabrera, los bates mandan. Esta temporada se han promediado 1.76 jonrones por juego, la cifra más alta de la historia empatada con la campaña 04-05. Esto dato ha sido propulsado por todo el colectivo de bateadores y no por un sujeto que está por romper un récord mítico.
Hasta ayer, seis peloteros de la LVBP habían llegado a 10 jonrones, empatando así, la quinta cifra más alta de la historia de la LVBP. Más importante aún, 10 jugadores tenían al menos ocho cuadrangulares, lo que hace suponer que este año se pasará la marca de la temporada 53-54, en la que ocho peloteros se fueron con una decena de cuadrangulares en el cinto.
Baudilio no jugó esa pelota, jugó en  otra. Baudilio jugó contra Odell Jones (2.21 de EFE y 97.2 IL) y Albert Williams (2.81 de EFE en 102.2), contra Luis Leal (3.36 de EFE en 109.2 IL) y Luis Aponte (2.14 de EFE en 67.1 IL), contra Pablo Torrealba (2.41 de EFE en 74.2) y demás abridores de cartel. Jugó en una liga que permitió 0.84 jonrones por juego (menos de la mitad de la actualidad) gracias a que tuvo a 25 lanzadores grandeligas, 10 de los cuales lanzaron más de 40 tramos (este año no hay uno que haya lanzado tanto).
Jugó en una liga en la que él solo conectó más jonrones que las Aguilas del Zulia o los Cardenales de Lara. Jugó en una liga en la que nadie bateaba excepto él.
Así que si van a criticar a Cabrera, critíquenlo por jugar en una época más cómoda, en una época más amigable para los bateadores. Eso es comprobable y verificable. Eso es demostrable.
Todo lo demás que he escuchado son simples especulaciones que, cabe destacar y resaltar, ni siquiera escuché del pueblo japonés cuando el “Samurai” estuvo a punto de romper el récord de su máxima leyenda, Sadaharu Oh.
Esta columna fue publicada originalmente en Líder en Deportes.
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