Umpire no "mató" a Tiburones

La teoría de que manejan algunos para explicar la derrota anoche de Tiburones de La Guaira ante Caribes de Anzoátegui es que un error arbitral les costó el juego. La jugada en cuestión ocurrió con un out en el sexto episodio. Así lo describen en esta nota titulada "Polémica sentencia arbitral mató a Tiburones": Roletazo de José Castillo por tercera generó un tiro abierto de C. J. Retherford, pero un buen estirón de Salvador Pérez en la inicial fue sentenciado principalmente out por el auxiliar de la primera base Jonathan Saphire. Ante la protesta del mánager Alfredo Pedrique, generó una reunión arbitral que finalizó con el cambio de la sentencia. Los gritos y las miradas incrédulas de los fanáticos no se hicieron esperar ante el sorpresivo cambio de la decisión que a la postre significó la carrera de la diferencia gracias a línea al centro con empujada para Alexi Amarista. No he visto la repetición de la jugada. He leído a quienes dicen que fue out, otra mayoría opina que fue quieto, unos tantos que fue demasiado pequeña como para que otro umpire que no fuese Saphire tomase la decisión. Mucho menos sin ayuda de una repetición, recurso que no se puede usar en Venezuela salvo para los jonrones. Los umpires tienen la potestad de cambiar la jugada. Las reglas lo permiten. Si el que cantó inicialmente el out reconoce que tiene dudas y le pide a los demás su colaboración, y éstos están completamente seguros de que su colega se equivocó, puede alterarse la sentencia. Pasó en la Serie Mundial, con aquel descarado quieto en segunda corriendo Dustin Pedroia que no vio el árbitro y luego corrigieron sus colegas tras reunirse. ¿Podían estar seguros anoche? No lo sé, una vez más. Habrá que preguntarles. Pero no es ahí a dónde quiero llegar. El tema es si fue por ello que perdió Tiburones. No, no fue por eso. Asumir esa teoría básicamente anula el resto del juego y reduce todo a esa jugada. Es decir, nada de lo que pasó antes o después tuvo que ver en el resultado. Ni que hubiese pasado en el noveno inning sería ese el caso. Un juego de pelota nunca se gana, o se pierde, con una acción. Ni siquiera en el caso de un cuadrangular para dejar en el terreno al rival. Tiburones, para empezar, perdió 3-2. Exacto, sólo hicieron dos carreras. Lo normal, en cualquier liga del mundo, es que si usted hace sólo dos rayitas termine perdiendo. Aún si Caribes no hubiese anotado esa carrera en el sexto, nadie puede asegurar que La Guaira sí iba a hacer otra. De hecho, no lo hicieron. Después del tercer inning no pisaron más el home. Pero también hay que aclarar que el cambio de sentencia no fue la única razón para que Caribes hiciese esa carrera. Un wildpitch de Renyel Pinto movió a Castillo a segunda. Después de un boleto a Cory Aldridge, el abridor cedió su puesto para que entrase Mario Hollands. El importado ponchó a Oscar Salazar antes de recibir el hit impulsor de Alexi Amarista. Ok, es verdad, si no cambiaban la sentencia Castillo era out y era imposible que hubiese anotado. Pero si Pinto y Hollands hacen su trabajo luego, tampoco pisaba el home. No se puede quitar mérito a Amarista, ni al impacto del wildpitch que llevó a Castillo a segunda. Todo eso suma. Como suma también el impecable pitcheo de Anzoátegui anoche. T.J. McFarland se despidió lanzando bastante bien una vez más y al relevo no le tocaron el plato y apenas le dieron dos imparables. No olvidar tampoco las dos que hizo la tribu en el cuarto con los sencillos impulsores de Aldridge y Amarista. Todo eso, si me preguntan, fue bastante más importante para el resultado del juego que el tema de los jueces. Así asumamos que los árbitros se equivocaron, cosa que como sabemos no está clara, eso fue sólo una parte de una historia en la que influyeron otra cantidad de factores. Foto AVS Photo Report