Abreu se levantó del ring cuando parecía noqueado

Leones del Caracas Por Efraín Ruiz Pantin. December 19 de 2013 12:29 pm

No se veía bien. Esa era la conclusión más común a la que llegaba la gente cuando se hablaba de Bob Abreu los primeros juegos de la temporada. Uno de los mejores peloteros venezolanos de la historia, un tipo con dos temporadas 30-30 y 565 dobles en Grandes Ligas, se veía tan mal como lució en esta caída durante un juego –para colmo de males- contra el Magallanes que tuvo transmisión nacional. Bob2 Algunos fanáticos –la mayoría, si somos sinceros- lo querían botar de una vez. El manager Dave Hudgens no perdía oportunidad para recordar que, cuando llegase la caballería pesada, El Comedulce iría a directo al banco y vería limitado su tiempo de juego. Con 39 años y banqueado en Venezuela, el retiro parecía a un pasito. Tras los primeros ocho juegos del campeonato bateaba .258 con .333 de OBP y .290 de slugging. Por esos días, hasta pasaron por bolas intencionalmente a Steve Susdorf para lanzarle a él. A Bob Abreu. Y la jugada le salió bien a Caribes cuando Jean Carlos Toledo lo ponchó. Al finalizar octubre había subido el average a .288 y el OBP a .415, pero el poder seguía desaparecido. Apenas había dado dos extrabases, un doble y un triple. Empujadas sólo tenía cinco. No había jugado en todo el verano y se notaba. “Está ido”, me escribió alguien que sigue de cerca al Caracas cuando le pregunté cómo se estaba viendo. “Se salva porque en esta liga hay mucho pitcher descontrolado”. A mediados de noviembre seguía sin jugar seguido. Incluso había dejado de ser la primera opción como emergente para Hudgens contra pitchers derechos. “Nada fácil”, respondió un amigo de Abreu sobre la situación que atravesaba. Si no podía jugar en Venezuela, ¿qué iba a conseguir nada un contrato en Estados Unidos? Pero Abreu nunca perdió la esperanza. “Tranquilo”, suele decirle a sus panas cuando las cosas no le salen bien y se preocupan mucho por él. Alguien podrá llamarlo optimismo ciego. Sea lo que sea, ni en los momentos más difíciles de su carrera lo van a ver tumbado. Junto a Carlos Valmore Rodríguez me tocó entrevistarlo hace dos primaveras. Estaba en medio de una desagradable polémica con el manager Mike Scioscia. Era evidente que no tenía espacio en los Angelinos. Para empeorar todo, el piloto le había prometido un tiempo de juego que no iba a poder darle y Abreu cometió el error de quejarse públicamente. Un día antes de la entrevista, Scioscia y el gerente Jerry Dipoto lo llamaron a la oficina. A pesar de todo eso, jamás bajó la cabeza durante la conversación. Seguía hablando de sus metas, sus números, que todavía le quedaban dos o tres años en Grandes Ligas. En su mente no parecía caber la palabra derrota. Por momentos me pregunté sí estaba consciente de lo grave de su situación en el equipo. A finales de abril, de hecho, lo dejaron en libertad. ¿Es esa forma de enfrentar las cosas un defecto? No lo sé. Mal no le ha ido a Abreu. Al contrario. Y no es que iba a ganar mucho, ni a cambiar su situación, deprimiéndose. Sólo le quedaba seguir trabajando. Sin haber hablado con Abreu estos meses, me atrevo a decir que pensó lo mismo en esas horas bajas de octubre y noviembre. Viendo hacia atrás, el tiempo le dio la razón a él y una lección a nosotros. Después de pegar tres hits en cuatro turnos y empujar tres carreras anoche, su línea ofensiva amaneció hoy así: .316avg/.400obp/.443slug. En los últimos 30 días batea .373/.430/.547 y su OPS es .977. Un tipo más que productivo en el home. No se equivocó cuando quiso seguir jugando en Venezuela. http://www.youtube.com/watch?v=TztPA8U5rZ8 La lección es sencilla: no importa lo mal que se vea un pelotero en un período corto de tiempo. A nadie se le puede juzgar por un puñado de turnos, menos si tiene meses sin ver acción. Y aún durante aquellos días en las que no podía ni salir parado del home, encontraba la manera de tomar sus cuatro bolas y caminar hasta primera. Se estaba embasando. Es probable que todos esos boletos tuviesen mucho que ver con el descontrol de los lanzadores de la liga. Nunca en la historia de la LVBP se han dando más bases por bolas cada nueve entradas que en esta temporada. Sólo que el Caracas quería y quiere a Abreu para ayudarlos en la LVBP, no ante lanzadores de Grandes Ligas. La cantidad de extrabases - especialmente los tres jonrones- deben llamar a la cautela a la hora de cantar victoria y pensar que veremos al pelotero que fue. Calma. La verdad es que no tengo idea si podrá conseguir un contrato en Estados Unidos. Tampoco soy optimista. Hay una diferencia grande –gigantesca, realmente- entre el pitcheo que ha visto en Venezuela y el de las ligas mayores. Un scout que lo vio recientemente le dijo al NY Post que no le había gustado lo que vio del 53. Tiene 39 años, su defensa está bajo el promedio y no sé si hay suficientes dobles y jonrones en su bate como para justificar un trabajo como designado. Ya veremos. Por ahora, le está yendo muy bien con los Leones. Ha sido un ascenso grande desde aquella caída ante el Magallanes.  Bob Abreu está dando pelea nuevamente. Primero se levantó él. Luego logró que los mismos que pedían su cabeza en octubre hoy se paren a aplaudirlo y corear su nombre. Foto AVS Photo Report Alejandro Van Schermbeek